Las casas naturales utilizan materiales como la madera, el barro, la paja o el bambú para reducir el elevado impacto ambiental y económico del sistema convencional de construcción de viviendas. Sus defensores aseguran que gastan menos en su edificación, consumen menos recursos naturales y energía, contaminan menos y viven de forma más saludable.

Las casas naturales utilizan materiales como la madera, el barro, la paja o el bambú para reducir el elevado impacto ambiental y económico del sistema convencional de construcción de viviendas. Sus defensores aseguran que gastan menos en su edificación, consumen menos recursos naturales y energía, contaminan menos y viven de forma más saludable. Diversas asociaciones y colectivos en todo el mundo ofrecen asesoramiento y ayuda para contribuir a la generalización de estas casas naturales.

El Consejo de Construcción Verde de España apunta las principales ventajas de construir una casa de madera: bajo costo, utiliza poca energía y unas herramientas sencillas para su producción y elaboración, y se basa en un recurso natural más resistente que el acero y el hormigón. Una vez edificada, ofrece un ambiente más saludable a sus inquilinos. El reumatismo o las dolencias respiratorias se quedan fuera, ya que la madera absorbe y expulsa la humedad.

A pesar de las apariencias, las casas de madera son muy resistentes. El Centro de Investigación japonés Hyogo simuló un terremoto de 7,5 grados en la escala Richter con un edificio de madera de siete plantas. Salvo algunos daños superficiales menores, el bloque aguantó sin problemas.

En Noruega están convencidos de estas ventajas. El Secretariado de Barents ha anunciado la construcción de un centro cultural que será el rascacielos de madera más alto del mundo, con 16-17 pisos. Se ubicará en Kirkenes y superará al que ostenta este récord en la actualidad, un edificio de 13 plantas situado en Arkhangelsk, en el noroeste de Rusia. Sus impulsores pretenden que sea un edificio sostenible modélico: contará con sistemas de eficiencia energética y de energías renovables, materiales reciclados, etc.

Los defensores de la madera recuerdan que puede utilizarse en edificios ya construidos con otros materiales. Los arquitectos José Ulloa y Delphine Ding han transformado una envejecida casa de playa en una hermosa construcción angular con vistas al Pacífico Sur en Casablanca, Chile.
Construir con barro y paja

Las casas naturales son una vuelta al pasado, aunque se aprovechan los conocimientos actuales sobre construcción sostenible. Las viviendas de barro y paja se han fabricado desde hace siglos. En algunos países de Europa hay edificios con estos materiales que siguen habitados. En Reino Unido, se estiman unas 100.000 casas de barro y paja (“cob” en inglés), algunas de ellas con 200 años de antigüedad.

El barro y la paja permiten la edificación rápida, económica y ecológica de una vivienda. Como en el caso de la madera, no es necesario un equipamiento de construcción muy complejo. Al ser materiales naturales y abundantes, se puede trabajar de forma local. Sus constructores evitan la contaminación que supone el transporte de materiales.

En cuanto a sus propiedades, el barro y la paja son buenos aislantes térmicos y son muy resistentes a las inclemencias meteorológicas. La paja suelta se quema con facilidad, pero la prensada y embalada que utilizan estas viviendas, no. Para que una casa de paja se deteriore por la acción del agua, tiene que ubicarse en un lugar con mucha humedad y lluvias constantes.

Otra opción que gana cada vez más adeptos son las casas de fardos o balas de paja. La embaladora manual, creada en EE.UU. en 1850, dio la posibilidad de construir este tipo de viviendas. Las primeras documentadas se realizaron en Nebraska en 1896. La idea era construirlas como casas temporales, pero al resultar baratas, fáciles de edificar, resistentes y aislantes, pronto se volvieron muy populares como primeras viviendas.

En la década de los años cuarenta del siglo XX, la generalización de los materiales convencionales de construcción relegó a los fardos de paja. Pero a partir de los años setenta, este estilo ha renacido y son cada vez más las casas en todo el mundo que se construyen de esta forma.
Casas de bambú

El bambú es un material ideal para construir un hogar natural, según sus defensores. Una hectárea de bambú puede absorber nueve toneladas de dióxido de carbono (CO2), una capacidad vital en la lucha contra el cambio climático. Su crecimiento es muy rápido: oscila entre tres y cinco años, sin necesidad de fertilizantes o pesticidas. Su recolección no mata la planta entera, de manera que vuelve a crecer. El bambú aflora en todos los continentes, excepto en los polos, y en suelos dañados por la erosi

Enviado por: ECOticias.com

 


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