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Arkisoi en Biocultura Valencia 2012

9 de febrero, 2012

  

BioCultura Valencia 2012  

 
Feria de productos ecológicos y consumo responsable.   

Feria Valencia. Del 2 al 4 de Marzo, 2012. 3ra edición

Arkisoi Bioconstrucción, por tercer año consecutivo acudirá a Biocultura en Valencia. Os esperamos como siempre junto a los stands de Ecohabitar.

 La feria de productos ecológicos más importante del estado español vuelve a Valencia en su 3ª edición.

BioCultura es un verdadero revulsivo para el sector de los productos ecológicos, una feria que crea tendencias, que crea modelos, que despierta a mucha gente… público, nuevos emprendedores, agricultores que se pasan a lo “bio”…

LA FERIA DEL PROFESIONAL
BioCultura es la cita para los profesionales que quieren acercarse al mundo de los productos respetuosos con la vida. Cada uno de los sectores tiene así la oportunidad de conocer directamente a distribuidores y operadores y de realizar sus transacciones comerciales de una forma sencilla. Las empresas, por su parte, tienen en BioCultura el escaparate idóneo en el que darse a concoer y dar a conocer sus productos, sus formas de trabajar, etc.
Empresarios, tenderos, prescriptores, importadores, exportadores, cocineros y profesionales de otras muchas artes y disciplinas acuden a BioCultura como el lugar donde seguro encontrarán respuestas y propuestas a sus inquietudes y necesidades.


EL CONSUMIDOR

Ser el escaparate y el impulso hacia el consumo de productos ecológicos es una de las prioridades de BioCultura. Por eso presta tanta atención al ciudadano. España es uno de los grandes productores de alimentos ecológicos del mundo. Sin embargo, estamos a la cola en lo que a consumo interno se refiere. BioCultura quiere cambiar esta tendencia y que España esté en cifras de consumo interior parecidas a países de nuestro entorno como Francia, UK, Italia, Alemania, Dinamarca, etc.

INFORMACIÓN PARA EL CONSUMO RESPONSABLE
BioCultura ofrece cerca de 150 actividades paralelas a la actividad comercial. Información libre e independiente, que pretende dar las claves para, con nuestras opciones de consumo y nuestros hábitos diarios, optar por una vida más acorde a nuestras necesidades. No hay que dudar que cualquier grano de arena importa. Pero para que pequeño grupos de personas puedan llevar a cabo grandes cambios sociales es preciso tener la información precisa. En este sentido, BioCultura es como una gran ventana de información abierta a toda la ciudadanía.

GARANTÍAS Y CALIDAD DE LA OFERTA
El Comité de Selección de BioCultura está formado por el equipo técnico de BioCultura, INTERECO y técnicos y profesionales de todos los sectores presentes. Trabaja durante todo el año meticulosamente y con rigurosidad para que las propuestas que se presentan en la feria cumplan los requisitos exigidos. Los alimentos sólo pueden ser biológicos, certificados por cualquiera de los organismos oficialmente reconocidos tanto en España como en Europa al amparo del reglamento comunitario  834/2007. Para el resto de países, los certificados reconocidos por la Unión Europea. Los otros sectores también están sometidos a condiciones específicas de participación que cada año se mejoran y se hacen más exigentes. Existe también un código ético de admisión de expositores que debe cumplirse.

LA INDEPENDENCIA
La Asociación Vida Sana, declarada de Utilidad Pública, es la organizadora de BioCultura. En 1974 trajo e impulsó en España el movimiento de la cultura biológica. Son ya 35 años denunciando, y anunciando, con antelación, escándalos que se han ido sucediendo y, al mismo tiempo, construyendo formas de producción viables y rentables para agricultores, ganaderos e industriales; y sanas para la salud y el medio ambiente. La autofinanciación es la base de la independencia que caracteriza a Vida Sana y, por tanto, también, a BioCultura. La feria es una feria completamente independientes de grupos políticos, empresariales, informativos, sociales, sindicales… La independencia es nuestro principal baluarte. No estamos ni a la izquierda ni a la derecha. No somos de estos ni de aquellos. Trabajamos por un mundo más limpia y una alimentación sana, dentro de una visión holística, y eso es lo único que nos mueve.

MAMATERRA, FESTIVAL ECOLÓGICO DE LA INFANCIA
Coincidiendo con BioCultura se celebrará el Festival Ecológico de la Infancia MamaTerra. El festival presenta diferentes y muy diversas actividades para los más pequeños de la casa, actividades que ya son un clásico para los visitantes de la feria: talleres de cocina, huerto biológico, talleres de reciclaje y energías renovables… Música, teatro, marionetas… Los niños participarán durante el fin de semana en familia.

PREVISIONES:
450 expositores y 50.000 visitantes
Previsiones de participación por sectores:

Agricultura y alimentación biológica, 30% (cerca de 10.000 productos certificados)
Terapias complementarias, 20%
Cosméticos, 10%
Ecología, medio ambiente, reciclaje… 10%
Música y publicaciones, 8%
Bioconstrucción y energías renovables, 7%
Ropa, calzado y complementos, 7%
Artesanías, 5%
Turismo Rural, 3%

Información para exponer en BioCultura  o solicitar los programas de actividades:
Clot, 39, 3º, 2ª
08018 Barcelona
Tel:  + 935 800 818
Fax: + 935 801 120
Email: [email protected]
Email prensa: [email protected]

Web: www.biocultura.org / www.vidasana.org

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Arkisoi Bioconstrucción

21 de agosto, 2011

Debido a problemas técnicos no nos ha sido posible actualizar la web como hubieramos deseado. Pedimos disculpas por la falta de actualizaciones y esperamos poder publicar pronto nuestros últimos trabajos en Lleida, Zaragoza, Navarra y Cuenca.

Durante este tiempo hemos pasado por Biocultura en Valencia, con gran éxito, y también acudimos a Lleida, a la feria Firanatura, también con gran aceptación.

Saludos a todos.

El equipo de Arkisoi.

Stand en Biocultura Valencia 2011

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Arkisoi Bioconstruccion en facebook

2 de marzo, 2011

Hemos abierto otro medio de comunicación para daros a conocer nuestras actividades e inquietudes. A partir de ahora podéis participar vuestras opiniones e inquietudes junto a nosotros en nuestra página de facebook http://www.facebook.com/pages/Arkisoi-Bioconstrucci%C3%B3n/151009921626907#!/pages/Arkisoi-Bioconstrucci%C3%B3n/151009921626907

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Una guía informa sobre los productos químicos tóxicos más comunes en el hogar

28 de febrero, 2009

 

El Departamento de Salud y Consumo y la Fundación Ecología y Desarrollo han editado una guía que informa sobre el riesgo químico en el hogar, y sobre las sustancias químicas peligrosas más comunes en nuestra vida diaria. El trabajo lleva por título “Peligrosamente juntos: tóxicos en casa”.

 

El objetivo principal de esta guía es informar a los ciudadanos de las sustancias químicas más peligrosas y habituales que se encuentran en nuestras casas, con el fin de que como consumidores puedan elegir si compran o no los productos que las contienen. También se ofrecen consejos prácticos para sustituir estas sustancias por alternativas más seguras y para llevar a cabo la correcta gestión de los residuos tóxicos que se generan en los hogares.

En el mercado europeo existen unas 100.000 sustancias químicas diferentes, que se mezclan para formar millones de productos o preparados comerciales. Sin embargo, muchas veces no somos capaces de ver estas sustancias o, en algunos casos, hay un desconocimiento sobre su existencia. Este motivo ha llevado a la Unión Europea a la elaboración de una legislación sobre sustancias químicas y los efectos que producen, el Reglamento REACH (Registro, Evaluación y Autorización de Sustancias Químicas), cuyos aspectos básicos se ofrecen en la guía.

Las más peligrosas se conocen como sustancias químicas “extremadamente preocupantes”. Son sustancias que reúnen alguna de estas características: no se descomponen con rapidez en el medio ambiente (sustancias muy persistentes) y se acumulan en nuestros cuerpos (bioacumulables); tienen una combinación de persistencia, bioacumulación y toxicidad; pueden alterar los sistemas hormonales (disruptores endocrinos) o los genes (mutágenas); pueden causar cáncer (carcinógenas); o son tóxicas para el sistema reproductor.

Muchos productos de uso frecuente en el hogar como ambientadores, pinturas, artículos de limpieza, cosméticos, jabones o insecticidas de uso doméstico, contienen algunas sustancias químicas peligrosas que, incluso aunque estén perfectamente integradas en los productos que las contienen, pueden liberarse a lo largo del tiempo como consecuencia del uso, originando daños en nuestra salud. También se liberan al medio ambiente durante su proceso de producción y al final de su vida útil (cuando se convierten en residuos), pudiendo provocar daños en la naturaleza.

Etiquetas de los productos 

Entre otras cuestiones, la guía ayuda a interpretar correctamente los símbolos de las etiquetas de los productos, a través de los que se puede conocer el riesgo de su uso, cómo actuar en caso de intoxicación y también la correcta manipulación y eliminación de estas sustancias químicas peligrosas más comunes en nuestro hogar, como el amoníaco, la lejía o el salfumán, con el objetivo de proteger la salud y el medio ambiente. Además, se aconseja sustituir las sustancias químicas peligrosas por alternativas más seguras.

Los efectos en la salud de las sustancias químicas peligrosas dependen de la vía de entrada (por vía respiratoria, digestiva o dérmica), del tiempo de exposición a las mismas, del número de exposiciones, del estado físico (sólido, líquido o gaseoso) y de la sensibilidad o susceptibilidad de las personas a esas sustancias tóxicas, que a su vez depende de otros factores como las características genéticas, la edad o el estado de salud. Niños, mujeres embarazadas, lactantes y personas mayores son especialmente vulnerables.

Los daños ocasionados sobre la salud de las personas se pueden dividir en efectos agudos (quemaduras, irritación de ojos, de piel o de vías respiratorias, asfixia, mareos, dolor de cabeza, etc, sufridos desde unos segundos hasta unos minutos después de la exposición), o efectos crónicos (alergias, asma, enfermedades y lesiones respiratorias, enfermedades y lesiones del sistema reproductor, alteración del sistema hormonal, cáncer, etc). Estos últimos aparecen días, meses o incluso años después de la exposición y, en general, tras una exposición continuada a dosis bajas de las sustancias químicas peligrosas que componen los productos tóxicos.

La guía también informa sobre los efectos que estas sustancias producen sobre el medio ambiente. Entre estos efectos destacan la toxicidad para los seres vivos y la capacidad de contaminar el agua, la atmósfera o el suelo. En la mayoría de los casos, las sustancias se liberan al medio ambiente por vertidos (a través de desagües, tuberías, derrames o fugas), emisiones (por chimeneas, sistemas de extracción y ventilación, etc), residuos (a través del depósito o vertido de restos de productos peligrosos, sus envases o cualquier material contaminado en vertederos, incineradoras, cementeras, etc) o uso de los bienes producidos (por el uso continuado de los productos acabados como pinturas, plásticos, cosméticos, etc).

Finalmente, recomienda adquirir productos ecológicos y naturales, y ofrece una dirección de Internet donde encontrar las tiendas de Aragón en las que se pueden adquirir este tipo de productos (http://www.consumoresponsable.org/actua/dondecomprar.asp).

VER guía “Peligrosamente juntos: tóxicos en casa”.

Fuente: http://www.ecodes.org/

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Combustible a cambio de nada

26 de febrero, 2009

Fuente: http://www.crisisenergetica.org

Artículo original: “Fuel for Nought“.Combustible a cambio de nada

La adopción de los biocombustibles sería un desastre humanitario y medioambiental

George Monbiot

Martes, 23 de Noviembre de 2004

Traducido por Pedro Prieto

Si los seres humanos hubiésemos nacido sin pecado, aún viviríamos en un mundo imperfecto. La idea de Adam Smith de que, en la búsqueda de su propio interés, el hombre “promueve frecuentemente esta… sociedad mas efectivamente que cuando trata realmente de promoverla” y la idea de Karl Marx de una sociedad en la que “el libre desarrollo de cada uno sea la condición del libre desarrollo de todos” están ambas lastradas por una limitación evidente. El mundo es finito. Esto significa que cuando un grupo de gente persigue sus propios intereses, daña el interés de los demás.

Es difícil que exista para esto un mejor ejemplo que el del entusiasmo actual por los biocombustibles. Se producen a partir de plantas oleaginosas o de desechos forestales y se pueden utilizar en coches, autobuses y camiones. Al quemarlos, el carbón que las plantas extrajeron mientras crecían, es el único que vuelve a la atmósfera. Así que ahora se promueve cambiar de los combustibles fósiles a biodiesel y a bioalcohol como la solución al cambio climático. El próximo mes, el gobierno británico tendrá que fijar un límite a la cantidad de combustible para el transporte que procederá de los cultivos. La Unión Europea desea que a finales del próximo año, un 2% del uso del petróleo que ahora utilizamos provenga del biodiesel, subiendo a un 6% para el 2010 y a un 20% para el 2020. Para procurar conseguir estos objetivos, el gobierno ha reducido los impuestos sobre los biodiesels 20 peniques por litro, mientras la Unión Europea paga a los agricultores unos 45€ por hectárea para que los cultiven.

Parece que todo el mundo está feliz con ello. Los granjeros y la industria química pueden desarrollar nuevos mercados, los gobiernos pueden alcanzar sus objetivos de reducir las emisiones de dióxido de carbono y los ecologistas pueden celebrar el hecho de que el combustible de las plantas disminuye la contaminación, así como el efecto invernadero. Al contrario que con las pilas o células de combustible de hidrógeno, los biocombustibles se pueden producir inmediatamente. De hecho así es como Rudolf Diesel esperaba que funcionase su invento. Cuando hizo funcionar su máquina en la Exposición Mundial de 1900, fue con aceite de cacahuete. “La utilización de aceites vegetales como combustible para los motores, puede parecer insignificante hoy”, predijo. “Pero estos aceites pueden llegar a ser tan importantes como el petróleo en el futuro” Algunos entusiastas ya predicen que si los precios de los combustibles fósiles siguen subiendo, podría tener razón pronto.

Yo espero que no. Los que han estado promoviendo estos combustibles, puede que sean bienintencionados, pero se equivocan. Se equivocan porque el mundo es finito. Si los biocombustibles llegan a despegar, causarán un desastre humanitario mundial.

Tal y como se utilizan hoy, a pequeña escala, no son dañinos. Unos cuantos millares de verdes en el Reino Unido ya mueven sus vehículos con aceite de freír patatas. Pero el aceite para cocinar usado apenas podría suministrar 100.000 toneladas de diesel anuales en este país, equivalentes a 1/380 del combustible utilizado para el transporte por carretera.

También es posible convertir los desechos de los cultivos, tales como el rastrojo del trigo, en alcohol, para su uso en automóviles; The Observer publicó un artículo sobre ello el domingo. Me gustaría ver las cifras, pero me resulta difícil de creer que podemos extraer más energía de la que necesitamos para transportar y procesar la paja. Pero los planes de la Unión Europea, como los de todos los entusiastas de la biolocomoción, dependen de cosechas específicas para combustibles. En cuanto se examinan las implicaciones, se ve que el remedio es peor que la enfermedad.

El transporte por carretera en le Reino Unido consume 37,6 millones de toneladas de productos derivados del petróleo cada año. La cosecha más productiva que se puede dar en este país es la de colza. El rendimiento promedio es de 3 a 3,5 toneladas por hectárea. Una tonelada de semilla produce 415 Kg. de diesel. Así que cada hectárea de tierra arable podría proporcionar 1,45 tonaleadas de combustible para el transporte.

Para mover nuestros coches y autobuses con biodiesel, se requerirían, en otras palabras, 25, 9 millones de hectáreas. Existen en el Reino Unido 5,7 millones de hectáreas. Incluso el objetivo más modesto del 20% propuesto por la Unión Europea para el 2020 se llevaría casi todas las tierras de cultivo.

Si esto sucediese en toda Europa, las consecuencias sobre el suministro global de alimentos serían catastróficas: lo suficiente para inclinar la balanza de ser excedentarios a ser deficitarios netos. Si, como algunos ecologistas demandan, esto se tuviese que hacer a escala mundial, entonces, la mayor parte de la superficie arable del planeta debería dedicarse a producir alimentos para coches, no para personas.

Estas perspectives, parecen, a primera vista, ridículas. Si no se pudiese cubrir la demanda de alimentos, ¿no se aseguraría el mercado de que las cosechas se utilizasen para alimentar personas, en vez de vehículos? No existen seguridades al respecto. El mercado responde al dinero, no a las necesidades. La gente que posee coches tiene más dinero que la gente que se está muriendo de hambre. En una competición entre su demanda de combustible y la demanda de alimentos de los pobres, los conductores ganarían siempre. Algo parecido ya está sucediendo. Aunque existen 800 millones de personas permanentemente subalimentadas, el aumento global de la producción vegetal se utiliza para alimentación animal: la cabaña ganadera mundial se ha quintuplicado desde 1950. La razón es que los que toman carne y productos lácteos tienen más poder adquisitivo que los que compran solamente cosechas de subsistencia.

El combustible verde no sólo es un desastre humanitario; es además un desastre ecológico. Aquellos que se preocupan del volumen y de la intensidad de la agricultura actual, deberían considerar cómo serían los cultivos si estuviesen dirigidos por la industria del petróleo. Es más, si intentáramos desarrollar un mercado del biodiesel procedente de la semilla de colza, saltaría inmediatamente al mercado del aceite de palma y de soja. El aceite de palma puede producir cuatro veces más de biodiesel por hectárea que la colza y crece en lugares en los que la mano de obra es barata. Los cultivos son ya una de las mayores causas de destrucción de las selvas tropicales. La soja tiene un menor rendimiento que la colza, pero el aceite es un subproducto de la producción de alimentación animal. Si se abre un nuevo mercado para ello, se estimularía una industria que ya ha destruido la mayoría del “cerrado” brasileño (uno de los lugares del mundo con mayor biodiversidad) y gran parte de las selvas húmedas.

Resulta chocante ver lo estrecha que puede resultar la visión de algunos ecologistas. En una reunión el mes pasado en París, un grupo de científicos y verdes que estudiaban el cambio climático abrupto, decidieron que las dos grandes ideas de Tony Blair: hacer frente al calentamiento global y ayudar a África, solo podrían llevarse a cabo convirtiendo a África en una zona de producción de biocombustibles. Esta estrategia, según sus promotores, “proporciona una vía de desarrollo sostenible para muchos países africanos que pueden producir biocombustibles baratos”. Se que la definición de desarrollo sostenible ha ido cambiando, pero no era consciente de que conllevaba ahora la hambruna masiva y la destrucción de las selvas tropicales. El año pasado el comité parlamentario británico sobre medio ambiente, alimentos y asuntos rurales, que supuestamente debería estar especializado en aunar sus ideas, examinó todas las posibles consecuencias de la producción de biocombusitbles –desde los ingresos rurales al número de golondrinas- excepto la repercusión sobre la producción de alimentos.

Necesitamos una solución al calentamiento global causado por los coches, pero no es este. Si la producción de biocombustibles es lo suficientemente grande como para afectar al cambio climático, será lo suficientemente grande como para afectar al hambre mundial.

MonbiotTomado de Energy Resources

ER. Fuel for NoughtTraducido por Pedro Prieto

Solo para confirmar la tesis de Monbiot… la producción a gran escala de combustible a partir de la biomasa afectaría a áreas muy grandes, por lo que la tierra no sería de gran calidad. Esto significa que una producción de etanol o el metanol a partir de las aportaciones de bosques.

El siguiente resumen indica lo cortos que nos quedaríamos en hacer frente a la demanda actual.

Ted Trainer

Sydney.

La biomasa no nos puede salvar

La mayoría de la gente supone que las Fuentes de energía renovables pueden sustituir a los combustibles fósiles, permitiendo a la sociedad seguir en procura de elevados niveles de consumo, viajes, comercio, “niveles de vida” y crecimiento económico. Lovins y los creyentes en la tecnología aseguran que todo lo que hay que hacer es dar unas vueltas de manivela más al avance tecnológico para sí poder seguir con un derroche y un crecimiento ininterrumpidos, mientras reducimos los costes ecológicos y de recursos a proporciones manejables. No se necesitan cambios radicales, sino sencillamente abandonar esta sociedad capitalista y consumista.

Solo hace falta echar un vistazo a las cifras básicas relacionadas con la producción de combustibles líquidos, para darse cuenta de lo equivocada que está esta idea. (Los detalles están disponibles en RENEWABLE ENERGY)

La mayor opción es producir metanol de la biomasa forestal. El rendimiento en metanol es equivalente a unos 150 litros de petróleo por cada tonelada de materia prima, después de restar los costes energéticos de producción.

Para producciones muy grandes de biomasa, es poco probable que se pueda obtener un rendimiento de 7 toneladas de materia seca por hectárea y año, pero aquí se supondrá esta cantidad. Algunas plantaciones alcanzan un promedio de unas 14 T/Ha/año y las cosechas de rotación rápida, tales como los sauces, en condiciones favorables, pueden estar en ese nivel. Sin embargo el crecimiento de los bosques mundiales es de apenas unas 3 T/Ha/Año. La producción a gran escala tendría que utilizar cientos de millones de hectáreas, la mayoría de las cuales estarían muy por debajo de los rendimientos típicos de los sauces y similares.

Si suponemos el equivalente de 150 litros de petróleo por tonelada y 7 toneladas por hectárea, se puede producir metanol en un equivalente de 1.050 litros de petróleo por Ha y año, ó 37,4 GJ/Ha

El consumo per capita australiano de petróleo y gas es de 128 GJ/año, lo que exigiría 3,7 Ha, por lo que el total del consumo australiano exigiría 74 millones de hectáreas, que tendrían que estar permanentemente cultivadas con rendimientos de 7 T/Ha/año. El total de las tierras de cultivo australianas es de apenas unos 22 millones de hectáreas y los bosques razonablemente aprovechables, de 40 millones de hectáreas. ¿Es posible que podamos encontrar otras 74 millones de hectáreas de tierra capaz de rendir 7 T/Ha/año?

Australia tiene muchas más tierra arable que cualquier otro país rico. Los cultivos totales, pastos y bosques alcanzan las 4,9 Ha por persona. Para los EE.UU. la cifra es de 2,8 Ha; para Europa 1,6; Asi es 0,5 y para el mundo en general es de 1,4 Ha por persona. La población mundial crezca probablemente a más de 8.000 millones. La tierra productiva por persona estará entonces alrededor de las 0,8 Ha por persona, para cubrir todas las necesidades, incluyendo alimentación, agua, alojamiento, absorción de la contaminación y energía.

Si utilizásemos todas las 1,4 Ha por persona de tierras de cultivos, pastos y bosques, sólo para la producción de energía de la biomasa, obtendríamos 48,5 GJ por persona, lo que es solamente el 38( del consumo actual australiano de petróleo y gas (y sólo el 20% de nuestro consumo total de energía)

Tomemos los supuestos más optimistas con los que me he encontrado. Johansson supuso (en Renewable Energy 1993) que podríamos encontrar 890 millones de Ha en el mundo para la producción de biomasa. (Como dijo él, la mayor parte sería tierra erosionada, por lo que 7 T/Ha/año serían muy poco probables). Hacia el 2070 tendríamos unas 0,15 Ha por persona y de esto se obtendrían 5,2 GJ/año; esto es, un 4% de la cantidad de energía en forma de petróleo y gas que ahora consume cada año cada australiano.

Pongámoslo de otra forma; si 8.000 millones de personas consumiesen el petróleo y el gas de los australianos, por la vía del etanol, se tendrían que poner en cultivo continuo, de un rendimiento de 7 T/Ha/año unos 30.000 millones de hectáreas. ¡Pero el planeta tiene sólo 13.000 millones de hectáreas de tierra!

Por cierto, el uso de la energía en Australia está creciendo a un 2,5% anual, por lo que sería el doble del actual en unos 30 años.

Así que cualquiera que sean los supuestos que se tomen, en relación con los avances tecnológicos, la conservación de la energía, las reducciones de “grado cuatro” y los coches Lovinsianos, no hay la más mínima posibilidad de mostrar cómo los combustibles líquidos de la biomasa podrán abastecer a toda la gente de forma ni lejanamente remota al ritmo actual de riqueza, de uso de los transportes, etc.

Si creen que todo se resuelve cambiando la hidrógeno ver el documento detallado.

Los verdes convencionales rechazan escuchar este tipo de análisis, prefiriendo reforzar el mensaje en el que la gente quiere creer en esta sociedad de consumo; esto es, que con un poco más de esfuerzo en el reciclado y algunos avances técnicos más y un mayor uso de las palabras mágicas “desarrollo sostenible”, el medio ambiente y Los demás problemas se pueden resolver sin tener que pensar en reducir nuestro exceso de consumo, o eliminando la economía del crecimiento.

Es por esto, por lo que no creo que una socidad capitalista y consumista se pueda salvar a sí misma. Ni siquiera sus clases “intelectuales” o sus líderes verdes dan el menor signo de que esta sociedad tenga el ingenio o la voluntad para ni siquiera pensar en la situación en que nos encontramos. Como dejan claro las cifras anteriores, la situación no se puede resolver sin una gigantesca reducción del volumen de producción y consumo que existe. Esto significa un cambio radical y de gran alcance en la dirección de ir a cosas más sencillas, frugales, a la autosuficiencia, a los objetivos no materiales y a las comunidades con autogobiernos y a unas economías de crecimiento cero. Para más detalles, ver The Simpler Way)

Ted Trainer

School of Social Work,

University of New South Wales,

Kensington. 2052. Australia.

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