El bambú, material de construcción sostenible
4 de Noviembre, 2009 -
El uso del bambú en la construcción está en general asociado a la fabricación de viviendas para los pobres. Sin embargo, este material es usado para los más variados edificios, desde casas de uno o dos pisos, hasta escuelas y complejos turísticos, capaces de soportar intensos terremotos.El bambú no sólo constituye una solución para la construcción rápida y barata de viviendas, sino que también contribuye a paliar la pobreza, ha asegurado Shyam Paudel, de la Red Internacional del Bambú y Ratán (INBAR), en el marco del XIII Congreso Forestal Mundial que se celebra en Buenos Aires.
La madera de bambú tiene una alta resistencia a la tensión y la carga y presenta una gran adaptabilidad. Su gran flexibilidad permite realizar diferentes construcciones y una variedad de diseños. Además, con el tratamiento adecuado, tiene una gran durabilidad.
Todas estas características, sumado al hecho de que se requiere un mínimo de tecnología y es rápido para construir, convierten al bambú en un producto sostenible y que ofrece enormes beneficios socioeconómicos, añadió Paudel.
El bambú, una gramínea, no sólo crece en Asia y África, sino que tiene una amplia distribución en América. En este continente existen 21 géneros de bambúes leñosos y 20 de bambúes herbáceos, que suman más de 200 especies nativas, indicó por su parte Margaret Stern, del proyecto Bambú de las Américas (BOTA).
“Algunas especies están amenazadas de extinción por la deforestación y el sobreuso”, indicó la experta. Otras, en cambio, son “agresivas colonizadoras, que son exitosas en áreas de perturbación natural o antropogénica”.
Tienen además, un importante papel ecológico. Por ejemplo las plantas del género Chusquea son buenas estabilizadoras de taludes y controlan la erosión, gracias a su red de rizomas.
Un problema que enfrentan los bambúes es su escasa reproducción sexual, lo que hace que la recombinación genética sea mínima, por lo que se debe reforzar la conservación de su diversidad genética, explicó Stern.
Entre los desafíos que enfrenta el programa global de construcciones de bambú del INBAR, Paudel dijo que se debe cambiar la “percepción de las personas” sobre el uso de la madera de bambú y que no se cuenta con estándares para la construcción con este material.
Asimismo, es necesario identificar la especie adecuada para la construcción.
Entre las ventajas, el especialista destacó que se pueden usar todos los tipos de bambú y que hay pocos desechos.
Las casas construidas con bambú soportaron sin daños un terremoto de más de siete grados de magnitud en Costa Rica, según Paudel, mientras que son una buena respuesta ante desastres, en vista de la rapidez con la que se construyen las casas.
El manejo de los bosques de bambú no es difícil, recalcó Stern. Es posible hacer una producción sostenible de los tallos, denominados culmos en las gramíneas. Debido a que es una planta clonal, de rápido crecimiento y buena regeneración natural, se puede aprovechar un gran porcentaje de culmos maduros sin perjudicar a la planta, indicó la experta.
En general, el bambú ofrece una gran cantidad de servicios ambientales, ya que protege los suelos y cuencas hidrográficas, fija y almacena carbono y ayuda a conservar la biodiversidad en los bosques dominados por esta planta.
El uso de buenas prácticas de silvicultura redundará en una disponibilidad a largo plazo de los bambúes, que además otorgará enormes beneficios económicos y reducirá los impactos ambientales, concluyó.
Erica Igler. Buenos Aires
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