Hay que invertir la pregunta “¿Cuándo y porqué usar un mortero de cal?” por la más justa y razonable “¿Cuándo y porqué NO usar un mortero de cal?”. De esta manera escribir este artículo se reduce a una simple respuesta “Casi nunca”.

Lo cierto es que la cal es un material empleado por milenios en todas partes del mundo. Cuando empecé a trabajar en Guatemala, en plena selva del Petén, localicé auténticas caleras que quemaban la piedra caliza en hornos excavados en la tierra, que sirvió para  las construcciones que allí realicé. En España, el horno tradicional de cal está extinguido en su uso, ademas, sus restos sufren el ataque de las excavadoras como sucedió en Olba (Teruel) para ampliar un camino, perdiendose el último horno de cal del municipio.

Los morteros de cal pura (Oxido de cal para apagar) producen unos morteros plásticos, de grandes prestaciones higrotérmicas, que si bien no tienen mucha resistencia (en torno a 1,5 n/mm2), su uso es perfectamente adecuado para la mayoría de los sistemas constructivos en bioconstrucción, incluso en ambientes heladizos. Yo lo utilizo para:

  • Revoques de paredes, en interiores y exteriores, en una, dos o tres manos.
  • Colocación de pavimentos de cerámica, baldosa, o terrazo.
  • Tabiquería y muros de fábrica en general, incluso cimientos.
  • Obras de mampostería.
  • Rellenos de huecos (carpinterías, juntas de instalaciones, etc).
  • Colocación de tejas.

La cal hidráulica tiene más resistencia (3,5 – 5 n/mm2), al contener impurezas en la piedra caliza original, sigue siendo válida pero pierde las prestaciones propias de la cal pura, por lo que su uso puede ser interesante a la hora de tabicar o realizar muros, siempre que requieran resistencias superiores, iniciales o en condiciones de humedad.

Las condiciones ideales son:

  • Apagar la cal viva suficiente al principio de la obra, por lo menos la que va a ser utilizada en los revocos finales, o acabados finos, de tal manera que tengamos una cal de dos o tres meses de antiguedad. Utilizar bidones, o envases que se puedan cubrir de agua para evitar la carbonatación de la pasta.
  • Apagar con unos días de antelación, la cal que se va a utilizar en obras de fábrica, mampostería, o en general en aquellas que no importe la presencia de algun caliche que pueda romper la pasta.  Tradicionalmente se apagaba la cal de un día para otro en un volcan de arena que se amasaba al día siguiente y se ponía en obra.
  • La cal hidráulica es muy dificil de apagar, y de conseguirla “viva”. Resulta razonable adquirir marcas comerciales disponibles en el mercado. Se conserva como el cemento portland, ya que al ser hidráulica, el contacto con la humedad inicia el fraguado y estropea el material.

Las mezclas adecuadas típicas son entre 2 y 4 veces de arena en volumen por volumen de pasta, o polvo. En realidad la clásica es la 3 por 1 y vale para casi todo. La 4 por 1 yo no la utilizo por seguridad (es facil que a alguien se le escape un poco de arena o agua de más), y la 2 por 1 sirve para acabados más finos (usando cal pura) o morteros más resistentes (usando cal hidráulica). Ya se que no parece muy técnico, pero a efectos prácticos y a pie de obra es suficiente.

Quique Barahona Ormazabal


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